Una mansión enorme, con 50 personas de servicio, gran jardín, mayor piscina… El chico de los recados coge el teléfono interno y llama a la cocina:

- “Pedazo de gordo grasiento, mueve ese enorme trasero y tráeme un par de huevos fritos con chorizo, y rápido”

Al otro lado del teléfono se oye una voz varonil que le dice:

- “¡Insolente, animal!, te has equivocado de extensión, ¿sabes con quien estás hablando? Estás hablando con el mismísimo dueño de la mansión”.

El tipo sorprendido le responde:

- “¿Y qué?, imbécil, hijo de mala madre. Y tú, ¿sabes con quien estás hablando?”

El amo sorprendido responde: “NO”.

El empleado le contesta: “Uf, menos mal, adiós”.

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