La falta de una vivienda digna perjudica la salud física y mental

Según un nforme de Cáritas Diocesana de Barcelona, 2 de cada 3 personas que atienden sufren ansiedad o depresión debido a las malas condiciones en las que viven. Además, según este organismo, desde 2007 se han multiplicado por cuatro las ayudas económicas destinadas a pagar alquileres, agua, luz o gas. Éstas son algunas de las conclusiones que recoge el informe ‘Hogar, vivienda y salud. Acción y prevención residencial’ presentado en rueda de prensa por Jordi Roglá, director de Cáritas Diocesana de Barcelona. En su intervención Roglá destacó “el deterioro físico y psicológico de las personas que atendemos” y defendió  la urgencia de un pacto social contra el desempleo.

Cáritas ha denunciado la situación de extrema vulnerabilidad que sufren muchas personas en riesgo de perder su vivienda o porque no pueden asumir el coste de las facturas, lo que “genera mucha angustia y puede empeorar su situación vital hasta el punto de dejarlas excluidas de la sociedad”. Según el informe, un 73% de las familias artendidas por Cáritas tienen hijos, un 70% esta en paro; y la economía es muy precaria para el 59% de los casos (los ingresos anuales son inferiores a los 9.000 euros). “La fragilidad de las personas que atendemos también se refleja en el hecho de que tienen que vivir acogidas en casa de sus familias o amigos, su espacio vital se reduce al de una habitación o tienen que optar por el realquiler para poder llegar a final de mes”, explicó Jordi Roglá.

Según Carme Trilla, responsable de la Acción Social de Cáritas, “constatamos la relación entre las malas condiciones en la vivienda y la mala salud mental”. Una de las conclusiones del estudio, “es que la precariedad en la vivienda pasa más factura a la salud de las mujeres (un 50% de las atendidas por Cáritas sufren de dolores de cabeza o de espalda, migrañas, etc.) que a la de los hombres (un 30% de ellos)”, ha explicado Trilla. “En cuanto a la salud mental, 2 de cada 3 personas que atendemos sufren de situaciones de angustia, depresión, etc. Los niños también acaban somatizando la presión que implica vivir en la precariedad: problemas relacionados con la alimentación, otitis o una mala salud mental son algunas de las dolencias de las que hablamos”, concluye.

Además, el documento pone de manifiesto que las ayudas económicas destinadas a las familias para pagar alquileres, hipotecas o suministros se han multiplicado por 4 con relación al 2007, pasando de los 0,5 millones de euros a los 2 millones (el total de ayudas de este año es de 5,3 millones). En 2013, 11.000 personas habrán recibido ayudas de Cáritas Diocesana de Barcelona en concepto de vivienda.

La organización ofrece alojamiento a 1.500 personas que no pueden acceder a una vivienda, gracias a las 360 viviendas, entre los pisos compartidos destinados a proyectos de inserción y a los de alquiler social, que gestionamos junto con la Fundació Foment de l’Habitatge Social –FFHS-. Además cuentan con 6 centros residenciales (74 plazas) para personas en riesgo de exclusión social. En dos años, el objetivo de Cáritas y de la FFHS es llegar a las más de 500 viviendas de alquiler social. Otra cifra a destacar es que, cada día, 4.200 personas duermen bajo un techo gracias a las ayudas de Cáritas.

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