Más insomnio por la crisis y la vuelta de las vacaciones

Se calcula que un 30% de la población tiene dificultades para conciliar el sueño y un 10% lo sufre de forma crónica. Aunque puede presentarse en cualquier persona, es más frecuente en mujeres, ancianos y personas que viven solas. Curiosamente, también es más frecuente a la vuelta de las vacaciones, según publica la revista Consejos de tu farmacéutico.

Se estima que en nuestro país el insomnio afecta a un 40% de los adultos y un 10% lo sufre de manera crónica. Su prevalencia aumenta con la edad, llegando a un 45% entre las personas con edades comprendidas entre los 65 y 79 años, siendo más frecuente en mujeres, ancianos y personas que viven solas. Pese a que un 30% de los pacientes con insomnio consume benzodiacepinas, los expertos nos recuerdan que el consumo de estos medicamentos han de utilizarse durante periodos cortos, desde unos pocos días hasta dos semanas, con una duración máxima de cuatro, o en momentos puntuales.

La crisis, en la picota
Está demostrado que las situaciones estresantes, como el cambio de turnos en el trabajo, el consumo de medicamentos y sustancias excitantes, y el tabaco pueden ser la causa o contribuir a que aparezca este trastorno. De hecho, el momento actual que vivimos de desesperanza e incertidumbre económica está pasando factura a los españoles a la hora de conciliar el sueño. “En las consultas de Atención Primaria hemos observado un aumento de los pacientes que acuden con ansiedad y que nos cuentan que tienen problemas para dormir. Lo que está directamente relacionado con los problemas económicos y laborales que ha desencadenado la crisis que actualmente vivimos”, asegura la doctora María Jesús Cerecedo, coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Mental de semFYC.

Asociado al fin de las vacaciones
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) define el síndrome postvacacional como un “estado de malestar muy genérico, con síntomas físicos y psíquicos, que afecta a un grupo bastante determinado de personas, y que está relacionado con los primeros días de incorporación al trabajo, después de un periodo de vacaciones”. Este síndrome se manifiesta con síntomas físicos, como cansancio, fatiga, falta de apetito y de concentración, somnolencia, taquicardia, dolores musculares, de estómago, falta de aire y/o insomnio. Pero también se puede detectar mediante la observación de otros comportamientos psíquicos, como la irritabilidad, falta de interés, nerviosismo, inquietud, tristeza o indiferencia.
La SemFYC propone algunos consejos físicos y psicológicos que pueden ser de gran utilidad. En primer lugar, tratar de regular los horarios y el reloj biológico unos días antes de la vuelta al trabajo, para que nuestro cuerpo se adapte con más facilidad a la nueva rutina, e intentar graduar la intensidad de las tareas, teniendo en cuenta que nuestro rendimiento irá aumentando poco a poco.

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