Acoso inmobiliario, vivir tres meses sin agua ni luz

El Juzgado de lo Penal número 18 de Barcelona ha condenado a sendas penas de un año de prisión a los propietarios de una vivienda que coaccionaron a los inquilinos hasta lograr que se marcharan, después de vivir tres meses sin agua ni luz. La sentencia también les obliga a abonar 6.000 euros a los perjudicados por los daños morales sufridos y 320 euros por los gastos derivados de los 10 meses que duró el acoso inmobiliario. Los jueces dictan muy pocas condenas de este tipo. Primero, porque en contadas ocasiones llegan a juicio por la vía penal, y después, porque no es fácil probar lo que se denuncia. El Código Penal, además, no recoge ningún delito específico de acoso inmobiliario, lo que todavía frena más a los jueces a la hora de aplicar el delito genérico de coacciones. Pero el caso por el que se ha condenado a los hermanos Alfonso y Pere Janer Queraltó es bastante claro, según la sentencia condenatoria, dictada por la juez sustituta Anna Marín.
Los hechos arrancan del 1 de noviembre de 2003, cuando los hermanos alquilaron a su sobrina la planta baja de una vivienda situada en la calle de Servet por 600 euros, sabiendo que la iba a compartir con otros cuatro jóvenes. El pacto verbal consistía en que todos pagarían su parte de la renta y que en cuanto ella se marchara, el resto de los inquilinos seguirían ocupando la vivienda hasta que finalizara el contrato, de cinco años. Al cabo de un tiempo la sobrina se fue y los hermanos Janer empezaron a acosar al resto de los inquilinos.
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El Periódico
El País

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