Promueven un edificio en el que se prohíbe fumar hasta en la acera

La prohibición de fumar se ha llevado hasta las últimas consecuencias en Nueva York. La inmobiliaria Kenbar Group, propiedad de la familia  Sigety, promueve la edificación del primer rascacielos de nueva construcción de Nueva York, con 18 plantas y 298 viviendas, donde estará prohibido fumar hasta en la acera de la calle.

El rascacielos diseñado por el despacho de arquitectos SLCE Architects, de 18 plantas y con 298 viviendas (estudios y apartamentos de una, dos y tres habitaciones), ha sido comercializado en régimen de alquiler, con rentas mensuales que arrancan en 2.250 dólares (1.560 euros).

Un mandato claro

La empresa que se encarga de gestionar la búsqueda de inquilinos, Rose Associates, ha recibido un mandato claro de Kenbar: ningún residente podrá fumar ni en su casa, ni en los espacios comunes (como la terraza, la cafetería, la zona de juegos y el gimnasio), ni en la calle, en toda la acera que ocupa el inmueble. Esta obligación estará recogida en los contratos de alquiler que firmarán para poder ocupar su vivienda y afectará tanto a los dueños de los apartamentos como a cualquier visitante que puedan recibir. Si incumplen esta obligación, Kenbar Group les llevará a los tribunales. Sus dueños, sin embargo, aseguran que el proyecto ha sido muy bien aceptado por los inquilinos potenciales que se han acercado a visitarlo.

La inmobiliaria ha tomado ejemplo de otras torres de la Gran Manzana, de antigua construcción, que permiten fumar a los propietarios que ya residen allí pero que prohiben esta actividad a cualquier persona que se haya mudado allí a partir de noviembre de 2009. Así, la promotora Related Companies, fundada por Stephen Ross, ha establecido esta obligación en tres de sus edificios (Tribeca Park, Caledonia y Tribeca Green). A su vez, Pan Am Equities, dirigida por David Iwanier y propietaria de la popular cadena de gimnasios New York Health & Racquet Club, prohibe el tabaco en dos de sus torres (270 Park Avenue South y 145W 67TH).

El sector privado se une así a los esfuerzos de la Administración Bloomberg, que desde 2003 prohibe fumar en restaurantes, bares y oficinas. La corporación municipal pretende ampliar el radio de acción libre de humos y a finales del año pasado amagó con impedir que se pudiera fumar en determinadas áreas de parques públicos, como Central Park, y playas.

La ira popular de los 950.000 fumadores que existen en la ciudad le obligó a dar una tímida marcha atrás. Pero Bloomberg todavía sueña con esta iniciativa, que recibió el respaldo de su último rival en las elecciones, el derrotado demócrata Bill Thompson.

El alcalde, propietario del grupo de medios de comunicación que lleva su nombre, pretende que Nueva York sea una ciudad más saludable a partir de 2012 y por ello ha emprendido otras iniciativas encaminadas a conseguirlo, como la prohibición de vender grasas derivadas de los aceites hidrogenados de vegetales en los restaurantes, pizzerías y panaderías, que ha obligado a incluir las calorías en el menú, o la reducción del consumo de sal y de sodas.

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