¿Qué hago si no puedo pagar la hipoteca?

¿Qué ocurre cuando el titular de un préstamo hipotecario deja de pagar al banco la cuota mensual? Aunque la subasta del inmueble sea una posibilidad, hay diversas alternativas a las que acogerse para no perder definitivamente la vivienda, como renegociar las condiciones del crédito o alargar el plazo de amortización.

En este reportaje de Consumer Eroski se apuntan algunas claves para comprender y hacer frente a esta situación, en un momento en que la crisis está agudizando los problemas económicos de millones de familias. En los últimos meses se ha disparado el número de personas que han pasado a engrosar las listas de demandantes de empleo y los índices de morosidad se han multiplicado, por lo que no es de extrañar que una de las principales preocupaciones de los ciudadanos sea no poder hacer frente al pago de su hipoteca.

Si es un problema eventual…
Si una persona no puede hacer frente, de manera transitoria, al pago de una mensualidad de su hipoteca, lo normal es que la entidad bancaria con la que tiene contratado el préstamo se ponga en contacto con ella para que abone la cantidad que debe. También puede ser el deudor quien acuda a la sucursal para explicar los motivos por los que no ha abonado la cuota, para que en el banco tengan conocimiento de que se trata de algo pasajero. De cualquier modo, tendrá que pagar la cantidad que adeuda, a la que se sumarán los intereses de demora que el acreedor cobra al usuario por no haber hecho frente a la cuota en el momento acordado.

Lo usual es que cuando se dan estos impagos puntuales, el cliente abone su deuda y la relación contractual entre el usuario y la entidad siga adelante sin ningún problema. Pero los bancos y cajas de ahorro se reservan la posibilidad de aplicar el vencimiento anticipado del préstamo por el impago de una única cuota si así aparece reflejado en el contrato. En este caso, el titular de la hipoteca tendría que devolver al banco todo el dinero que le ha prestado. Según señalan desde el Banco de España, esta cláusula no se puede considerar abusiva porque “tiene por objeto prevenir posibles situaciones de deterioro de la solvencia del acreditado, pues la morosidad es un indicador razonable al respecto”.

Si es algo más grave…
También puede ocurrir que el ciudadano llegue a un grado de endeudamiento tal que le sea imposible afrontar el pago de la hipoteca. Ante esta situación, antes de dejar de abonar el dinero a la entidad, pasar a formar parte de las listas de morosos y arriesgarse a perder la vivienda, hay otras alternativas que se deben tener en cuenta.

• Los expertos aseguran que ni los bancos ni las cajas de ahorro están interesados en quedarse con los pisos de sus clientes, pues prefieren que estos sigan pagando el préstamo con sus correspondientes intereses. Por este motivo, quien haya visto disminuida su capacidad de abonar las cuotas puede acudir a su sucursal e intentar renegociar las condiciones firmadas en el contrato.

• Otra opción es alargar el plazo de amortización del préstamo hipotecario. En abril de 2008, se aprobó que esta ampliación, siempre sobre la base de un acuerdo previo entre las entidades y los clientes, se pueda hacer de forma gratuita. De este modo, aunque a la larga paguen más dinero -debido a los intereses mensuales que se aplican-, los titulares podrán abonarlo en cuotas más reducidas.

• Ante la posibilidad de quedarse en paro y perder poder adquisitivo, muchos consumidores han optado por contratar, junto a su hipoteca, una póliza de seguro por desempleo que permite hacer frente al pago de las cuotas durante un periodo determinado -según lo fijado en cada contrato- en caso de que el titular pierda su trabajo. Este tipo de productos está en auge y, según aseguran desde la Agencia Negociadora de Productos Bancarios, su contratación se ha duplicado en un año. Existen también pólizas similares que cubren contingencias como la incapacidad o el fallecimiento del titular.
Procedimiento ejecutivo

Llegado el aviso de embargo
Sin embargo, muchas veces estas alternativas no suponen una solución al problema y, tras el impago de varias cuotas, el banco inicia un procedimiento ejecutivo para vender la vivienda y recuperar así la cantidad pendiente de cobro. El proceso suele durar en torno a un año y concluye con la subasta del inmueble.

Pero, una vez más, llegado este punto, se abren nuevas posibilidades para evitar perder de manera definitiva el inmueble. La Ley de Enjuiciamiento Civil señala que el acreedor “podrá solicitar que se comunique al deudor que, hasta el día señalado para la celebración de la subasta, podrá liberar el bien mediante la consignación de la cantidad exacta que por principal e intereses venciera en la fecha de presentación de la demanda, incrementada, en su caso, con los vencimientos del préstamo y los intereses de demora que se vayan produciendo a lo largo del procedimiento y resulten impagados en todo o en parte”. Por tanto, si la entidad bancaria accede, todavía existe la posibilidad de salvar el inmueble pagando la cantidad establecida hasta el día de la subasta.

Cuando tampoco sea posible conseguir la suma necesaria para liberar la vivienda, los especialistas recomiendan que el particular intente venderla por su cuenta, sin que llegue a subastarse. Aunque la situación actual es bastante complicada, es habitual que el dinero conseguido en la subasta sea bastante inferior al que puede lograrse con la venta directa.

Declararse en quiebra
Además de las anteriores posibilidades, la Ley Concursal de 2003 posibilita a las familias que hayan llegado a un estado de insolvencia solicitar que el Juzgado de lo Mercantil les declare en situación de concurso de acreedores, algo que antes sólo era posible para las empresas.
Desde que entró en vigor la Ley Concursal, cientos de personas se han acogido a esta opción que permite solicitar un aplazamiento en el pago de la deuda. De este modo, si una familia se declara en quiebra patrimonial, el juez puede paralizar el embargo de la casa. Sin embargo, este procedimiento es largo y costoso económicamente porque es necesario pagar, entre otros, los honorarios de abogados y procuradores, y los interesados deben correr con las costas.

Tags: , , , , , , ,

Deje un comentario

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.