Los desahucios inmobiliarios crecen al mismo ritmo que la crisis

Sólo en Barcelona se producen 10 desahucios diarios, cifra que en unos días podría llegar a 12, según la directora del Observatorio de Derechos Sociales DESC, Vanesa Valiño.

Desde que el año pasado el relator especial de asuntos de vivienda de la ONU, Miloon Kothari, visitara España y calificara de “vergonzosa” la situación de mobbing o acoso inmobiliario en la que vivían los sectores más vulnerables de la población, los casos de mobbing han seguido produciéndose al ritmo de la crisis. Otros fueron los tiempos en los que la especulación asociada al boom inmobiliario apretaba las tuercas a los inquilinos de renta antigua o a los propietarios de edificios instalados en los cascos viejos de las ciudades, quienes presionados terminaban por dejar sus viviendas o venderlas a los promotores a precios muy inferiores al precio de mercado.

Hoy en día, el monstruo del acoso inmobiliario sigue a flote, solo que con otra cara: la de los desahucios por impago, y con una misma víctima: los sectores más vulnerables, que siguen siendo acosados ante la impunidad de las administraciones. Todo apunta a que la crisis, lejos de detener este fenómeno, lo está acrecentando. Así lo demuestra la consolidación de la figura del Fiscal Antimobbing de Cataluña, en la actualidad Fernando Rodríguez Rey, o el nacimiento de la Asociación  de Afectadas por Mobbing Inmobiliario, cuya impulsora, la abogada Laia Serra, ha declarado “no tener constancia de un efecto directo de la crisis sobre el acoso inmobiliario, pero sí de situaciones paradójicas como una subida de los precios del alquiler por la bajada del precio de la vivienda”.

Serra ha asegurado también que la crisis sí está teniendo un efecto directo sobre los desahucios, que en Barcelona ascienden a 10 diarios por la imposibilidad de las familias para pagar el coste del alquiler o de la hipoteca, cifra que según la directora del Observatorio de los Derechos  Sociales DESC, Vanesa Valiño, podría llegar a 12 en los próximos días. Serra ha explicado que la entidad de la que es portavoz, constituida inicialmente por mujeres pero abierta a todos, nace para facilitar la interlocución con el Fiscal Antimobbing y la administración.

En 2007, sólo en la capital catalana se detectaron más de 200 casos, el doble que el año anterior. Sin embargo, las autoridades son conscientes de encontrarse ante un fenómeno de dimensiones insospechadas, ya que los únicos acosos contabilizados son los que han sido denunciados ante un juez o una asociación.

El origen: la especulación
La especulación y “boom” inmobiliarios vividos estos años ha estado en el origen de nacimiento de estas prácticas abusivas. Ante la falta de suelo en el que construir, y la perspectiva de  grandes beneficios que se obtienen en las promociones del centro de grandes ciudades, promotores sin escrúpulos hacen lo posible para hacerse con inmuebles antiguos, con objeto de rehabilitarlos y venderlos a precios de mercado (desorbitantes). En algunos casos para llegar a tal fin se recurre a prácticas que violan claramente la legalidad vigente.

Existen aún multitud de pisos alquilados de rentas antiguas que pagan alquileres irrisorios, aunque legales, mientras sus propietarios observan cómo, de estar desocupados, podrían hacer una fortuna con ellos. Asimismo encontramos promotores que han conseguido casi todos los pisos de un edificio antiguo, pero en el que habitan propietarios que no quieren vender sus viviendas, pese a que el resto de propietarios del edificio lo han hecho. Esta situación hace que el promotor no pueda demoler el edificio antiguo y construir otro nuevo en su lugar, que por su céntrica situación le reportaría pingües beneficios. En ambos casos, el acoso a los habitantes de esos inmuebles se ve como la única salida a la situación.

Una veintena de causas abiertas
La Asociación de Afectadas por Mobbing Inmobiliario, de la que ya forman parte aproximadamente una veintena de afectados con causas abiertas, actuará como acusación popular en este tipo de causas, según Serra.

Esta nueva asociación ha realizado un cuestionario para detectar situaciones de acoso inmobiliario, dado que “no todas las personas saben reconocerse como víctimas”, ha precisado la abogada, así como un protocolo de actuaciones que diversas instancias -judicial, administrativa y colegial- deberían impulsar cuando una víctima denunciara un caso de este tipo.

Entre otras actuaciones, este protocolo apuesta por formar agentes de la Policía Judicial que aborden el acoso inmobiliario tras una denuncia y que no se sobresean estos casos en el Juzgado de Guardia sin la declaración de la víctima, informes de los bomberos, Guardia Urbana, Colegio de Administradores de Fincas y órdenes de conservación de la finca dictadas por el ayuntamiento, detalles “que son indicios de escenarios en los que se suele dar el acoso”.

Se reclama también en este documento al Ayuntamiento de Barcelona o cualquier otro que no conceda licencias de derribo sin saber si hay o no arrendatarios o si con anterioridad se han dictado órdenes de conservación que no se han cumplido, transmitir las quejas recogidas a la Oficina contra el Mobbing de Fiscalía y crear puntos de información y mediación en cada distrito, entre otros aspectos.

Si quieres saber más acerca de este problema…
‘El cielo está enladrillado. Entre el mobbing y la violencia urbanística’, es un estudio sobre el acoso, las amenazas, los intentos de soborno y otras técnicas utilizadas para poner en la calle al que se resista a contribuir al fomento de la especulación y rehabilitación de los centros de las ciudades. Se trata de una coedición de la revista El observador y el Colegio de Arquitectos de Málaga con el objetivo de informar y ayudar a los que sufren esta situación, en su mayoría ancianos, que pretende convertirse en una herramienta útil para asociaciones y comunidades de vecinos. ‘El cielo está enladrillado. Entre el mobbing y la violencia urbanística’ está redactado por diferentes colectivos catalanes relacionados con el tema.

Más información: El Mundo

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